" Ya es hora que el arte deje de ser bufón de la corte"

Vladiir Mayakovski (1893-1930). Poeta, comediógrafo


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sábado, 1 de marzo de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas del cine. Domingo 2 de marzo a las 20 h. El amor depsues del mediodia

El amor después del mediodía (L'Amour, l'Après-midi),de Eric Rohmer.
Francia, 1972. 98’. v.o.s.e. 35 mm.
Rohmer: los cuentos morales (y V)
Último pase

Cuando acabo de ver esta película me quedo con la sensación de haber visto una obra de un acabado perfecto. Que borda su propio discurso y lo proyectado por el director. Donde nada falta ni sobra. Pero el que no pueda reprochar nada a esta cinta, no explica esa sensación de perfección que nombré antes. Supongo que ese acabado se deberá a la destreza del realizador a la hora de usar determinados recursos cinematográficos, que a mi, como simple aficionado al cine, se me escapan, siendo materia para cinéfilos mas versados o sesudos estudiosos del séptimo arte.
De todos modos si que puedo destacar alguna que otra cosa que me ha gustado especialmente del film:

Su ritmo sosegado y su coherencia narrativa; y el relato sin altibajos de una situación que parece conducir al espectador de la mano hasta el desenlace.

Personajes sugerentes que se ganan nuestro favor desde las tres o cuatro pinceladas iniciales con que nos los presentan. Rohmer dota de personalidad a sus personajes de dos simples trazos. De esta forma uno no se hace de rogar a la hora de prestar su interés al film, que no lo reclama para la historia, sino para sus personajes.

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viernes, 29 de febrero de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas del cine. Sábado 1 de marzo a las 20 h: El amor depués del mediodía

El amor después del mediodía (L'Amour, l'Après-midi),de Eric Rohmer.
Francia, 1972. 98’. v.o.s.e. 35 mm.
Rohmer: los cuentos morales (y V)
Próximo pase: Domingo 2 de marzo a las 20 h

Eric Rohmer se esta convirtiendo para mi a lo que Paul Auster es en la literatura, escudriñador de los detalles mas recónditos del actuar lógico e irracional del ser humano de como un personaje común con un a vida normal se convierte en nuestro alterego o te familiarizas porque sus vivencias son tan similares a las que tu alguna vez piensas, sueñas o no se divagas.

"L'Amour, l'Après-midi" trata específicamente de eso. Chloë una amiga del pasado llega a la oficina de un antiguo amigo, este ya esta casado y vive una vida normal y que precisamente ya le esta hostigando, pero el muy correcto. inventa algunos trucos de escapes sanos social y moralmente aceptados como leer libros para evadirse de la realidad mirar de vez en cuando a alguna chica o jugar a que tiene un imán del poder que atrae a las que quiere. sin ser este tema algo que le de insomnio si son artilugios que lo dejan tranquilo para evadir la rutina que ya esta inmerso, sin embargo, ama a su esposa,pero se ve en esa espiral de como que ya no queda nada mas después de que formo su familia. extrañaba incluso la ansiada esperanza por saber que iba a pasar en el fututo, le llamaba la atención y le atrae de sobremanera la vida de los demas, pero cuando esta todo tan trazado no hay mucho que esperar. de pronto chloe ,la chica antigua amiga muy distinta a todo lo que conoce se le presenta, como esas personas que te llegan justo cuando estas con dudad existenciales y necesitas tomar decisiones y bueno por algun tipo de cobardía o comodidad no las tomas pero sigues con esa espina, esta hermosa y bipolar tipa hace que frederic se salga de todo lo que piensa que es y empiece a cuestionarse todo el tema de la infidelidad. en un momento llega a decir: - Pero se puede amar a dos a la vez ?y ella le dice que no!!!, entonces el le propone vivir una vida paralela a esta juguemos que estamos casados, y ella acepta medio en juego medio en serio.



viernes, 22 de febrero de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas del cine. Domingo 24 a las 20 h: La rodilla Clara

La rodilla de Clara (Le Genou de Claire),
de Eric Rohmer
Francia, 1971. 105’ v.o.s.e. 35 mm
Rohmer: los cuentos morales (IV)
Último pase

"Y me molestaba porque la sentía dispuesta a rechazar cualquier consuelo. No habría soportado que yo le cogiera la mano, el hombro, que la estrechara contra mí... En fin, estaba sentada frente a mí, la rodilla puntiaguda, delgada, lisa, frágil, a mi alcance, al alcance de mi mano. Mi brazo estaba colocado de tal manera que sólo tenía que extenderlo para tocar su rodilla. Tocar su rodilla era la cosa más extravagante, la única que no había que hacer, y al mismo tiempo la más fácil. Percibía a un tiempo la sencillez del gesto y su imposibilidad. Como si estuvieras al borde del precipicio, y sólo tuvieras que dar un paso para saltar al vacío y, aunque quieras, no puedes."

ERIC ROHMER "La rodilla de Clara.

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Cinemateca UGT. Cine para hedonistas del cine. Sábado 23 de febrero a las 20 h: La rodilla de Clara


La rodilla de Clara (Le Genou de Claire),
de Eric Rohmer
Francia, 1971. 105’ v.o.s.e. 35 mm
Rohmer: los cuentos morales (IV)
Próximo pase: Domingo 24 de febrero a las 20 h

Una estructura tipo en los "Cuentos morales" de Rohmer: el hombre paradigma (en este caso Jérôme, un diplomático) tiene que satisfacer la dialéctica incontestable entre la mujer estándar (Lucinde, su novia eterna, con la que al fin ha decidido casarse) y el deseo insatisfecho de otra mujer. En "La rodilla de Clara", a diferencia de otros filmes de la serie, este deseo alcanza hasta a tres mujeres: Aurora, la escritora rumana y las dos hijas de ésta: Laura, a quien la propia Aurora empuja en brazos de Jérôme para que ella pueda vencer su novela, cuyo argumento gira en torno a un hombre maduro que mantiene relaciones con una adolescente, y Claire, la hermana mayor, de una belleza fresca, autosuficiente y distante, acompañada de un impertinente novio. En una concentración alegórica aquí el deseo insatisfecho se aquilata en la rodilla inaccesible de Claire, obsesión fetichista de Jérôme, cuya obsesión no culminará hasta que consiga satisfacer el tacto del objeto sexual. Vencida la tentación, en un claro ejercicio rohmeriano de pragmatismo, todo el orden del discurso alcanza su sentido.

Bajo este clásico esquema narrativo rohmeriano "La rodilla de Clara" se presenta como una de las obras más físicas (si eso es posible) en su obra y, en particular, de la serie de los "Cuentos morales". No sólo por la concentración de la mirada tanto de Jérôme como de los espectadores hacia una voluptuosa porción de espacio femenino, cuanto por la corporeidad que adquieren paisaje, interiores y objetos, gracias a la inestimable colaboración de Néstor Almendros, habitual operador de Rohmer. Así mismo, las relaciones entre los personajes, cuya proximidad física alcanza un sentido plenamente sensual o los extensos diálogos rohmerianos, preñados de una intimidad que puede herir nuestro pudor, resaltan la materialidad de un filme que resulta un deleite no sólo para la vista sino para el resto de los sentidos: que puede olerse, degustarse, casi palparse.

sábado, 16 de febrero de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas para el cine. Domingo 17 de febrero a las 18 h: Mi noche con Maud


Mi noche con Maud (Ma Nuit chez Maud),
de Eric Rohmer
Francia, 1969. 110’. v.o.s.e. 35 mm.
Rohmer: los cuentos morales.
Último pase


Mi noche con Maud", de Eric Rohmer, es la primera película que dio fama a este director. Según algunos críticos, esta película es una de las más significativas dentro del fenómeno de lo que fue la Nouvelle vague.

En la ciudad de Clermont-Ferrand, pocos días antes de Navidad, un joven ingeniero que acaba de regresar del extranjero, se fija en misa en una mujer rubia, y decide en ese momento que se convertirá en su mujer. Se encuentra luego por casualidad a Vidal, un viejo amigo comunista, que le invita a una cena de Nochevieja en casa de una amiga suya divorciada, Maud. La noche transcurre entre largas conversaciones acerca del matrimonio, la moral, la religión, Pascal... primero entre los tres, y luego entre los dos, uniendo a partes iguales sinceridad y seducción, pero al final de la noche no se habrá superado la barrera platónica.

Al día siguiente, el ingeniero se dirige a la mujer rubia, Françoise. Poco tiempo después, le propondrá que se case con él, pero ésta se resistirá, pues acaba de terminar una turbulenta relación con un hombre casado.

Cinco años después, la pareja llega a una playa con su hijo pequeño, en el preciso momento en el que Maud se va. Se cruzan, mantienen una conversación de trámite antes de que algunas cosas queden claras.


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jueves, 14 de febrero de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas para el cine. Viernes 15 de febrero a las 20 h: Mi noche con Maud

Mi noche con Maud (Ma Nuit chez Maud),
de Eric Rohmer
Francia, 1969. 110’. v.o.s.e. 35 mm.
Rohmer: los cuentos morales.
Próximo pase: Domingo 17 de febrero a las 18 h

Mi noche con Maud es fundamentalmente un esfuerzo de guión, un tratado filosófico llevado a imágenes en el que no importan tanto los encuadres como el enfrentamiento entre las distintas posiciones morales que sostienen los personajes. Así Jean Louis, un católico convencido para quien la fe en Dios no es incompatible con el hedonismo vital, se encuentra una tarde con su viejo amigo Vidal, un profesor de filosofía marxista. Ambos conversan acerca de la célebre apuesta matemática de Pascal, que sostiene que se debe creer en Dios desde el momento en que haya una mínima posibilidad, diferente de cero, de que exista, porque la recompensa de una vida celestial justifica cualquier tipo de sacrificio que se pueda hacer en vida. Mientras que para Vidal la apuesta es una herramienta lógica capaz de explicarlo todo, desde la religión a la política, Jean Louis se opone al pensamiento religioso de raíz jansenista de Pascal. El filósofo considera que el destino del hombre está predeterminado desde el primer momento, pero nuestro ingeniero se opone a esta concepción ascética y pesimista de la fe, abogando por la libertad de elección del ser humano.
Eric Rohmer. Javier Pulido. Miradas de Cine
Artículo completo



viernes, 8 de febrero de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas del cine. Domingo 10 de febrero a las 18 h: La Coleccionista

La coleccionista (La collectionneuse), de Eric Rohmer.
Francia, 1967. 88’. v.o.s.e. 35 mm
Rohmer: los cuentos morales (II).
Último pase

Eric Rohmer en los Seis Cuentos Morales intenta mostrar los espacios del film de la manera más fiel posible a cómo son en la realidad. Intenta que el espectador se sitúe en aquella localización y olvide que hay una cámara que le está mostrando aquel escenario.

Este realismo es potenciado porque la mayoría de decorados que utiliza Eric Rohmer son naturales. Y describe con detalle estos escenarios donde se desarrollan las seis historias. Y este detalle, esta minuciosidad permiten observar una íntegra unidad espacial. En todo momento el espectador conoce con exactitud el lugar donde se desarrollan los hechos: París, Clermont-Ferrand, Annecy, Saint-Tropez... Además, la continuidad del montaje potencia la coherencia espacial. Los raccords relacionan constantemente los espacios contiguos de manera que es indiscutible la transparencia y unidad que presentan. El espacio mostrado en los Seis Cuentos Morales es absolutamente fiel a los espacios reales donde se ha filmado.

Rohmer capta con la máxima exactitud y objetividad posible la naturaleza real de estos espacios.

Objeto / Sujeto. El cine de Eric Rohmer
Glòria Salvadó Corretger


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jueves, 7 de febrero de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas del cine. Viernes 8 de febrero a las 20 h: La coleccionista


La coleccionista (La collectionneuse), de Eric Rohmer.
Francia, 1967. 88’. v.o.s.e. 35 mm
Rohmer: los cuentos morales (II).
Próxima sesión: Domingo 10 de febrero a las 18.00 h

Tercer cuento moral pero primer largometraje rodado en 35 mm con excelente fotografía de Néstor Almendros. Narra las relaciones entre Haydée (Haydée Politoff), una coleccionista de hombres, y Adrien (Patrick Bauchau), con la complicidad de Daniel (Daniel Pommereulle), durante unas vacaciones de verano en una finca en Saint-Tropez. La delicada descripción de la amoral Haydée le proporciona a Rohmer un cierto éxito que le permite poner en marcha su hasta entonces discontinua carrera.

El cine de Eric Rohmer está conformado por las relaciones entre personas de diferentes generaciones, en las que destacan los juegos sensuales y sexuales, que se desarrollan en contextos casi idénticos en casi todas sus películas: casas alejadas del mundanal ruido que facilitan sus rodajes en exteriores de gran belleza natural. No obstante, no son las imágenes lo que obsesiona a Rohmer, sino los pequeños e íntimos detalles de las relaciones y los aspectos paradójicos de la psicología de sus personajes, prototipos de gente corriente que se desenvuelve en su vida cotidiana y, muy particularmente, en sus relaciones amorosas.

La Collectionneuse
Fotos
La Collectionneuse en YouTube

viernes, 1 de febrero de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas del cine. Domingo 3 de febrero a las 18 h: La panadera de de Monceau


La panadera de Monceau (La boulangère de Monceau), de Eric Rohmer.
Francia, 1962. 26’. v.o.s.e. 35 mm
Ciclo: Rohmer: Cuentos Morales

La carrera de Suzanne (La Carrière de Suzanne), de Eric Rohmer. Francia, 1963. 52’. v.o.s.e. 35 mm
Ciclo: Rohmer: Cuentos Morales
Último pase

Resueltamente marcado por la llamada politique des auteurs, aquella que consideraba un filme el resultado inalienable de las ideas, obsesiones y personalidad de su director-guionista, Rohmer se contaba entre los fundadores de la influyente Cahiers du Cinema, y fue su editor jefe entre 1956 y 1963. En este último año se inicia la retrospectiva que el Festival le consagra al cabal autor. Y es que justamente ese es el punto de inflexión hacia un cine más filosófico; es el período en que se inicia la etapa de los llamados Seis cuentos morales, que abarcan desde 1963 hasta 1972, incluyen La carrera de Suzanne, La panadera de Monceau, La coleccionista, Mi noche con Maud y La rodilla de Clara, y le confirió al director, y a su fotógrafo Néstor Almendros el raro privilegio de haber creado un estilo y un universo cinematográfico totalmente único e inimitable. Sobre estos mundos recreados en los Seis cuentos morales asegura Rohmer que "tratan menos de mostrar lo que los personajes hacen, que todo aquello que piensan mientras lo hacen; es un cine de pensamiento, no de acción".


jueves, 31 de enero de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas del cine. Viernes 1 de febrero a las 20 h: La panadera de Monceau


La panadera de Monceau (La boulangère de Monceau), de Eric Rohmer.
Francia, 1962. 26’. v.o.s.e. 35 mm
Ciclo: Rohmer: Cuentos Morales
Próximo pase: Domingo 3 de febrero a las 18 h

En 1962 Rohmer inicia con La panadera de
Monceau su proyecto de “seis cuentos morales”,
planeado muchos años atrás, en base al esquema ya citado de “un hombre que ama a una mujer conoce a otra, se interesa por ella, para volver después con la primera”.

Hecha en 16 mm., con una duración de 26 minutos, La panadera de Monceau es el
cuento moral en estado puro, el esquema casi desnudo, el enunciado; es un apunte de los temas que obsesivamente se repetirán en los cuentos posteriores, que demuestra mejor que ningún otro la capacidad de síntesis y de sugerencia de Rohmer, que no es –como bromeaba Penn en La noche se mueve–- un cineasta
en cuyas películas se vea crecer las flores. La película tiene cuatro únicos personajes, uno de los cuales, Schmidt, el amigo del narrador, desaparece en seguida. Los otros dos son las dos mujeres.

La carrera de Suzanne (La Carrière de Suzanne), de Eric Rohmer. Francia, 1963. 52’. v.o.s.e. 35 mm
Ciclo: Rohmer: Cuentos Morales
Próximo pase: Domingo 3 de febrero a las 18 h

Realizada nuevamente en 16 mm., La carrera de Suzanne es un mediometraje en blanco y negro, cuya complejidad es muy superior a la del primer cuento moral, y que se
mantiene como la más secreta de las películas de su autor, y como aquella en que los móviles y los comportamientos de los personajes responden a unos planteamientos más materialistas y mezquinos. En este sentido el segundo cuento es un film sobre gente bastante antipática y el autor no muestra ninguna
solidaridad hacia los protagonistas de esta historia.

ERIC ROHMER EN LA CINEMATECA UGT

Febrero-Marzo_08

Con la proyección de
La panadera de Monceau (La boulangère de Monceau), 1962 y La carrera de Suzanne (La Carrière de Suzanne), 1963., la Cinemateca inicia un nuevo ciclo dedicado al cineasta francés Eric Rohme en donde se recogen, por primera vez, sus seis Cuentos Morales, algunos de ellos inéditos en España.

Ensayista y crítico cinematográfico, antes que director, Rohmer fue uno de los creadores de la Nouvelle Vague" junto a Godard, Rivette, Chabroll, Truffaut, Resnais, entre otros y uno de los artistas más cualificados de la cinematografía gala.

Su amplia filmografía, se encuentra en su mayoría agrupadas en series, de tal forma que podemos dividir su obra en tres grandes periodos: el primero el de los "Seis Cuentos Morales" (las películas realizadas entre 1962 y 1972), el segundo está conformado por "Comedias y proverbios" y por último sus "Cuentos de las Cuatro estaciones".

En 1962, Rohmer inició con La Panadera de Monceau, su proyecto de "Seis Cuentos Morales", planeado muchos años atrás, en base al esquema "hombre que ama a una mujer, conoce a otra, se interesa por ella, para volver después con la primera".

Esta constante la ampliara Rohmer a toda su filmografía prácticamente cohesionando toda su obra con un lenguaje personal y exquisito, diseccionando a sus personajes, mostrando su fehaciente conocimiento sobre la condición humana.

Febrero 2008
Viernes 1 de febrero, 20 h / Domingo 3 de febrero, 18 h

La panadera de Monceau (La boulangère de Monceau), de Eric Rohmer. Francia, 1962. 26’. v.o.s.e.

La carrera de Suzanne (La Carrière de Suzanne), de Eric Rohmer. Francia, 1963. 52’. v.o.s.e.


Viernes 8 de febrero, 20 h / Domingo 10 de febrero, 18 h

La coleccionista (La collectionneuse), de Eric Rohmer. Francia, 1967. 88’. v.o.s.e.


Viernes 15 de febrero, 20 h / Domingo 17 de febrero, 18 h

Mi noche con Maud (Ma Nuit chez Maud), de Eric Rohmer. Francia, 1969. 110’. v.o.s.e.


Sábado 23 de febrero, 20 h / Domingo 24 de febrero, 20 h

La rodilla de Clara (Le Genou de Claire), de Eric Rohmer. Francia, 1971. 105’ v.o.s.e

Marzo 2008

Sábado 1 de marzo, 20 h / Domingo 2 de marzo, 20 h

El amor después del mediodía (L'Amour, l'Après-midi), de Eric Rohmer. Francia, 1972. 98’. v.o.s.e.

martes, 29 de enero de 2008

Eric Rohmer


El cinéfilo ávido y desprejuiciado, cuando descubre en retrospectiva la nueva ola francesa, suele deslumbrarse con Truffaut, lo domina el asombro ante Godard, y se siente espoleado intelectualmente por el racionalismo memorioso de Resnais. Pero semejante trío de ases dominan solo la primera partida. Después, nuestro cinéfilo modelo, si le alcanza la tenacidad, deberá enfrentar los retos quizás "menores" que representan Claude Chabrol, Jacques Demy, Agnes Varda, Jacques Rivette y Eric Rohmer. La obra prolija de este último representa un escollo monumental si nuestro cinéfilo considera que el buen cine depende de la anécdota genérica, las estrellas, entretenimiento evasivo y narración aristotélica y heroica.

La filmografía rohmeriana, una lista larguísima en la cual aparecen uno o dos títulos casi todos los años, desde 1950 (cuando se inició en el cortometraje con Journal d'un scélérat), y sobre todo a partir del año boom de la nueva ola, 1959 (año en que debutó en el largo con Le Signe du Lion) llega al espectador como una verdadera provocación a todos sus preconceptos asentados en su inteligencia por el cine comercial. En la mayoría de sus filmes Rohmer registra, con un estilo nítidamente realista, semidocumental, sin atropellos de ninguna índole, y en un perfil dramático muy bajo, las existencias de gente muy normal, como el vecino a quien nunca le dirigimos la palabra pero suponemos parecido a nosotros por la similitud de sus pequeñas alegrías y desdichas. Sus protagonistas acceden a lo excepcional por su afán de conocimiento, o por la insaciable sed de emociones fuertes. En la misma medida en que parezcan más grises, las mujeres y hombres inventados por Rohmer deberán enfrentarse con algún tipo de suceso, o idea, que represente lo absoluto trascendental, lo humanista quintaesenciado, de modo que el cineasta ha construido durante más de cuarenta años, una suerte de épica intimista, de cámara.

Si el cinéfilo consiguió superar sus esquemas mentales, y aceptar al menos tácitamente esas películas de Rohmer "donde la gente habla y habla y no pasa nada", entonces podrá acercarse a un cine delicado en la formulación de ideas y sugerencias, un cine cuyas claves principales estriban en los largos planos secuencia, que revelan emociones y matices usualmente inadvertidos; las escenas largas de ritmo interno moroso, casi detenido; el minimalismo esencialista del diseño de producción, la parquedad de cualquier recurso espectacularizante; las inagotables alocuciones (nada librescas) de los personajes casi vulgares a fuerza de cotidianos, la prédica siempre pertinente de una ética civilizadora, tolerante, iluminista... porque Rohmer es más que todo un moralista del futuro, un predicador directo y comprensible de lo trascendental puesto en términos que todos los espectadores podemos comprender, si nos aprestamos a ello.

Resueltamente marcado por la llamada politique des auteurs, aquella que consideraba un filme el resultado inalienable de las ideas, obsesiones y personalidad de su director-guionista, Rohmer se contaba entre los fundadores de la influyente Cahiers du Cinema, y fue su editor jefe entre 1956 y 1963. En este último año se inicia la retrospectiva que el Festival le consagra al cabal autor. Y es que justamente ese es el punto de inflexión hacia un cine más filosófico; es el período en que se inicia la etapa de los llamados Seis cuentos morales, que abarcan desde 1963 hasta 1972, incluyen La carrera de Suzanne, La panadera de Monceau, La coleccionista, Mi noche con Maud y La rodilla de Clara, y le confirió al director, y a su fotógrafo Néstor Almendros el raro privilegio de haber creado un estilo y un universo cinematográfico totalmente único e inimitable. Sobre estos mundos recreados en los Seis cuentos morales asegura Rohmer que "tratan menos de mostrar lo que los personajes hacen, que todo aquello que piensan mientras lo hacen; es un cine de pensamiento, no de acción".

A mediados de los años setenta, a tono con la época, le llegó el turno a dos soberbias y atípicas adaptaciones literarias. El Festival programa una de ellas, La marquesa de O (1976), otra fábula que disfruta las prerrogativas de la sencillez asombrosa, ambientada en la Italia del siglo XVIII. Y a la contemporaneidad volvió en los años ochenta con otra de estas series propuestas, nombradas y delimitadas por el propio Rohmer. Seis filmes integran las Comedias y proverbios (de esta serie veremos La buena boda, Pauline en la playa, El rayo verde y El amigo de mi amiga) y se relacionan con caracteres hiperestésicos, inadaptados, sobre todo mujeres, que de algún modo consiguen al final un sitio bajo el sol, dicho sea en sentido figurado y recto, pues las películas suelen ambientarse en lo más intenso de la luz del mediodía.

En esta etapa, Rohmer opta por los protagonistas muy jóvenes, suele rodar y editar sus películas al tiempo real en que ocurre la historia, gasta muy poco dinero en sus producciones, sus actores apenas los conoce alguien aparte de él mismo, y apenas emplea la música que no provenga de la misma acción de los personajes. En los años noventa inicia y termina los Cuentos de las estaciones, y posteriormente, con más de ochenta años, vuelve a derivar hacia la relectura de la historia y de los géneros. Ha sido odiado y admirado con la misma vehemencia. La izquierda contumaz no le perdona sus afinidades con la metafísica filocatólica; la derecha no quiere reconocerle su fructífera inconformidad librepensadora. Al margen de todo ello, Rohmer continúa engrosando una obra formidable (qué pena si nuestro cinéfilo modelo no lo quiere admitir) y solo se enorgullece, según ha dicho en reiteradas ocasiones, de haber sido, pura y sencillamente, un hombre libre, alguien capaz de hacer cine solo cuando se encuentra en estado de casi absoluta independencia, emancipado por completo de los gustos tiránicos que imponen los públicos mayoritarios, los circuitos festivaleros, los productores, la distribución y la crítica a la moda.

Joel de Río. Miradas