" Ya es hora que el arte deje de ser bufón de la corte"

Vladiir Mayakovski (1893-1930). Poeta, comediógrafo


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viernes, 29 de febrero de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas del cine. Domingo 2 de marzo a las 18 h: Las aventuras del príncipe Achmed

Las aventuras del príncipe Achmed (Die Abenteuer des Prinzen Achmed),
de Lotte Reiniger.
Alemania, 1926. 65’.
Lotte Reiniger. Siluetas danzantes (y II).
En colaboración con el Goethe Institut de Madrid
Único pase

La película fue creada en un período de tres años por Lotte Reiniger, quien diseñó el guión de la historia, recortó las figuras y los trasfondos y configuró sus movimientos con ayuda de Alexander Kardan y Walter Türck. Su marido, Carl Koch, se ocupó de la dirección ejecutiva y el control técnico, Walter Ruttmann experimentó con las configuraciones del cine y creó la lucha con los demonios de Wak Wak, Berthold Bartosch compuso los movimientos de las olas para el temporal que sorprende a Aladino durante su huida.

La propia Lotte Reiniger contó de los preparativos de ese ambicioso proyecto cinematográfico y las necesarias reflexiones dramatúrgicas en su característico estilo personal lleno de humor: "Desde hace siglos el Príncipe Achmed como personaje de las Mil y una Noches vivía feliz y contento con su caballo mágico, gozando de gran popularidad. Esa existencia pacífica se vio interrumpida un buen día cuando a una sociedad cinematográfica se le ocurrió la idea de utilizar sus aventuras y otras muchas similares de la misma fuente para la realización de una película animada. Con este fin hubo de 'renacer', como muchos otros compañeros de infortunio de otras fuentes literarias y, por cierto, con mucha más minuciosidad de la que suelen requerir otras filmaciones, donde se elige a intérpretes que se correspondan más o menos con el carácter del protagonista de la historia y se les enseña dicho papel. Pues tenía que ser una película de siluetas, por la sencilla razón de que el realizador de la misma, obsesionado con la idea, es decir, yo, no sabía hacer sino películas de siluetas… Si bien hasta la fecha sólo había hecho películas de ese tipo de diez minutos de duración, Las aventuras del príncipe Achmed debían durar más de una hora, por lo que para el guión tuvimos que emplear muchos otro argumentos del rico tesoro que albergan las Mil y una Noches. Al Príncipe Achmed mismo hubimos de dar una forma humana, dibujarlo, recortarlo, darle movimiento, iluminarlo, moverlo y grabarlo. Todo ello tuvo lugar en los años 1923 a 1926 en Berlín; fue el período que se necesitó para realizar la película. ¿Por qué? Porque por cada segundo de una película semejante deben tomarse 24 imágenes individuales. Y dejo a la capacidad algebraica del lector el cálculo de las imágenes necesarias para un opus de más de una hora de duración. Y no es ésta la única razón. A lo largo de ese trabajo hubieron de realizarse sobre la marcha y probarse constantemente nuevos inventos para representar la trama fantástica. Cuanto más duraban las tomas para el Príncipe Achmed, tanto más exigente eran sus deseos. El cine animado estaba haciendo en aquel entonces sus primeros pinitos, todavía no existía el ratón Mickey. Por cierto, sí que había artistas desperdigados que buscaban sus propios caminos" (Lotte Reiniger).

viernes, 22 de febrero de 2008

Cinemateca UGT. Cine para hedonistas del cine. Domingo 24 de febrero a las 18 h: Cortos de Lotte Reiniger

Diez minutos de Mozart (Zehn Minuten Mozart)
Harlekin.
Carmen.
La rueda que gira (Das rollende Rad).
El corazón robado (Das gestohlene Herz).
El pequeño deshollinador (Der kleine Schornsteinfeger).
Papageno.
Galathea.
Dirigidos por Lotte Reiniger
Alemania 1930-1958. 80'
En colaboración Goethe Institut Madrid
Único pase

Lotte Reiniger fue una figura única e irrepetible dentro de la Historia del Cine. Cultivó, hasta llegar a alcanzar la más absoluta perfección, un arte singular: el de las siluetas recortadas y luego animadas gracias a la cámara cinematográfica. Provista de un par de tijeras y papel negro era capaz de crear universos hechizados, criaturas maravillosas, zarzales encantados, cigüeñas negras, mágicas mantillas voladoras, hacer crecer palacios voladores desde la nada, o demonios malévolos que nos acecharan por siempre. Nació en 1899, en el barrio de Charlottenburg, en Berlín. Tuvo una larga vida, a la que ella contribuyó a dotar el mundo de belleza y encanto. Junto a su marido, Carl Koch, compañero inseparable y sostén técnico de la mayoría de sus filmes, realizó más de cuarenta películas, todas con la técnica excluyente de las siluetas recortadas. Y casi todas ellas fueron cortometrajes excepto un único y excepcional largometraje: "Las aventuras del príncipe Achmed", el primer largo de animación de la historia. A los ochenta y dos años, muere en el pueblo de Dettenhausen, ubicado en la en la región de Tubinga, en el centro de Alemania. Más allá de la importancia que posee su obra dentro de la historia del cine de animación y de la fascinación que produce su visión, lo cierto es que los filmes de Lotte Reiniger sirven también como un estupendo vehículo para introducirnos en el análisis y conceptualización de tres de los modos expresivos cinematográficos más interesantes y singulares: los llamados cines de "vanguardia", "abstracto" y "experimental". Al combinar lo actual de siluetas perfectamente recortadas, con bordes nítidos, que dejan presumir perfectamente la organicidad de las figuras presentadas, pero, a la vez, sustrayéndole a esas mismas figuras los atributos diferenciales, los detalles que nos permitirían reconocerlas como totalidad, Reiniger pone en evidencia lo que otros dispositivos cinematográficos disimulan: la tensión entre lo orgánico y lo inorgánico, entre lo representativo actual y la imagen virtual que solo habita en nuestra imaginación, en nuestras mentes. Es esa tensión, que se despliega sobre la idea de Movimiento, la base común que liga a la vanguardia con la abstracción y a estas dos con el incómodo término de "experimental". Lo cierto es que las películas de Reiniger sugieren más de lo que muestran. Hacen estallar, en los momentos precisos, unos ojos por donde todo el amor o todo el odio se precipitan. Ocultan o velan esos detalles que nos harían conferirle a sus criaturas características "realistas". El arte de Lotte fue el de renegar de la lógica utilitaria del realismo convencional, aquel que constituye nuestra torpe realidad cotidiana, para potenciar aún más los afectos, la pasión y la emoción. Sus aventuras son las de un alma errante en busca de la intensidad de la luz.