" Ya es hora que el arte deje de ser bufón de la corte"

Vladiir Mayakovski (1893-1930). Poeta, comediógrafo


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martes, 8 de diciembre de 2009

Hou Hsiao-hsien


Hou Hsiao-hsien: Distancia y deriva

Un texto de Magdalena Navarro

Hou Hsiao-hsien es el paradigma del director que no nace, se hace. En un mundo en que la precocidad está sobrevalorada, tuvo la osadía de tardar hasta los 24 años en tener su primera experiencia fílmica, que no fue precisamente por la puerta grande, como Orson Welles con Ciudadano Kane, sino como parte del equipo del realizador taiwanés Li Hsing. Más aún: desde que se licenció (a duras penas) en la Academia de las Artes de Taipei en el 1972, hasta que rodó Cute Girl (su primer largometraje) en 1980 (a los 32 años), hizo de todo menos revolucionar el mundo del cine con nuevas teorías y transgresiones estéticas; desde el principio demostró ser un cineasta muy práctico. Pasarse ocho años trabajando como script y guionista a las órdenes de Lai Cheng-Yin y Chen Kun-Hou le ayudó a profesionalizar una sensibilidad que siempre había estado ahí, pero que nunca había sospechado que pudiera respaldarse con las teorías cinematográficas de las que hablaban todos los compañeros que volvían de estudiar cine en Estados Unidos. El suyo fue, por tanto, un proceso de maceración lento e intuitivo, aderezado con los visionados oportunos de Godard, Bresson, y profundamente influido por las tradición china y por la historia de Taiwán, su tierra adoptiva.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Cinemateca UGT. Martes 8 de diciembre, 20 h: Tiempos de amor, juventud y libertad, de Hou Hsiao Hsien


Tiempo de amor, juventud y libertad (Three times), de Hou Hsiao Hsen
Taiwan, 2006. 139'. v.o.s.e. 35 mm
Último pase
Ciclo: HH u retrato de Hou Hsiao-Hsien

Nuestras vidas están llenas a rebosar de retazos de recuerdos. No podemos darles nombre ni clasificarlos, pero tampoco tienen mucha importancia aunque se queden grabados en la memoria de forma indeleble. Por ejemplo, de joven jugaba mucho al billar y se me quedó grabada la canción "Smoke Gets in Your Eyes", que era parte de la cinta de música ambiental. Ahora que tengo casi sesenta años, llevo tanto tiempo viviendo con estos recuerdos que ya forman parte de mí. La única manera de saldar mi deuda con ellos quizá sea filmarlos.

Pienso en esos recuerdos como los mejores momentos.

No digo "los mejores" por el hecho de que no los olvido ni porque los haya perdido para siempre. Son los mejores porque existen únicamente en la memoria de cada uno. Tengo la impresión de que no será la última película que ruede en esa dirección.

Hou Hsiao Hsien (Taipéi, abril de 2005)

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jueves, 3 de diciembre de 2009

Cinemateca UGT. Sábado 5 de diciembre, 20 h: Tiempo de amor, juventud y libertad, de Hou Hsiao Hsien


Tiempo de amor, juventud y libertad (Three times), de Hou Hsiao Hsen
Taiwan, 2006. 139'. v.o.s.e. 35 mm
Próxima sesión.Martes 8 de diciembre, 20 h
Ciclo: HH u retrato de Hou Hsiao-Hsien


El amor es la sustancia de un tiempo condenado a repetirse, con toda su belleza y todos sus pasos en falso. Etérea y sensual, la espléndida película de Hou Hsiao-hsien no solo demuestra lo irremediable de esta teoría sino que revisa los estilos de una filmografía que parece obsesionada por cambiar de piel desde que, en Millennium Mambo, decidiera mirar hacia el futuro. En cada uno de los tres episodios de esta nueva película, el director taiwanés ensaya otras tantas variaciones formales sobre una misma línea narrativa (un amor que nace, crece y muere, o no) que ocurre en tres momentos distintos del siglo XX (y el desorden cronológico en el que aparecen en la película no es en absoluto casual: a Hou Hsiao-hsien le interesa más el rigor estético que el análisis histórico). Así las cosas, no es difícil adivinar en el primero ecos de la sutileza de Café Lumière ni en el tercero reminiscencias de la melancolía apocalíptica de Millennium Mambo ni en el segundo la tristeza musical de Flowers of Shanghai, evocada desde la perfecta sincronía entre los encuadres, los movimientos de los actores y los rótulos de un melodrama mudo. Obra compendio y hermoso autohomenaje, es, por encima de todo, una película sobre el tiempo que ignora el paso del tiempo, que concibe el pasado, el presente y el futuro en un solo flujo de imágenes, como si todo sucediera en esa dimensión única en la que el amor, efímero y flotante, pueda romperse con la facilidad con que se rompe una figura de cristal.

Cinemateca UGT. Viernes 4 de diciembre a las 20 h: Millenium Mambo, de Hou Hsiao Hsien


Millenium Mambo, de Hou Hisiao Hsen.
Francia, Taiwan, 2001. v.o.s.e. 119'
Ciclo Hou Hisiao Hsen, el maestro de la mirada.
Último pase

Esto es cine: el planosecuencia inicial de 'Millennium Mambo'

Hay secuencias que por sí solas hacen que merezca la pena ver una película. Tal es el caso del planosecuencia inicial de ‘Millennium Mambo’, el prestigioso film del veterano director, chino de nacimiento y taiwanés de adopción, Hou Hsiao-hsien.

Pocos comienzos de película hay que sean tan hipnóticos y fascinantes como éste. En un largo tralleving de dos minutos y medio de duración, la cámara sigue a la bella actriz Shu Qi a través de un inacabable túnel iluminado por luces cenitales fluorescentes. Un resplandor de neón tenue y verduzco empapa la atmósfera, como si se tratara de una fantasmagoría. La intérprete avanza ajena a nosotros, pero lanzando miradas de soslayo a su espalda como si intuyera nuestra lejana presencia. Sus movimientos acompasados, al ralentí, congelan el instante, colmando de sentido el momento presente. Su luengo cabello flota suspendido en el aire, festoneando con lazos el viento. A intervalos regulares da una calada al cigarro y sonríe tímidamente, ocultándonos su faz. Está enamorada. Poco después alza los brazos como si quisiera arrancar a bailar. Sola, pero no tan sola; en realidad, acompañada. La cámara no avanza en línea recta, sino que ondula y vira levemente hacia los lados como una frágil embarcación de madera mecida por un mar en calma. La cámara, en su serpenteo, amenaza con perder a su objetivo del encuadre; pero no lo pierde. Sujeta con pulso firme el timón pese a estar embriagada de belleza. La música tecno de Lim Giong, con su canción ‘A Pure Person’, simboliza ese tránsito al nuevo milenio: la modernidad, el amor que termina sin terminarse. La voz en off de la actriz a quien seguimos en su lento caminar envuelve de melancolía nuestro aliento con sus lánguidas palabras, dejando en nuestro corazón un poso de tristeza.

Lo demás está en las imágenes.
Oscar B. El Parnasillo